Lo que los padres necesitamos de la escuela de nuestros hijos

13 de junio de 2017 / Por MariCarmen Vadillo

Como padres también tenemos expectativas, deseos y necesidades de las escuelas de nuestros hijos, pero éstas no siempre son tomadas en cuenta por las instituciones.

Un elemento central es sentirnos reconocidos, es decir, que la escuela no pierda de vista que nosotros somos los primeros interesados en que nuestros hijos estén bien, se sientan bien y aprendan de la mejor manera posible; por lo que buscamos ser aliados de la escuela, es decir, crear una comunicación abierta y fluida en donde podamos compartir nuestras inquietudes, pero también saber cómo son mirados nuestros hijos y nuestra familia desde la visión de la escuela.

    Necesitamos:

  1. Una escuela con orejas grandes. Queremos ser escuchados, que la escuela comprenda nuestras preocupaciones e inquietudes.  Qué no se sienta amenazada porque nos atrevemos a cuestionar, a pensar de manera diferente frente a algo que han propuesto.  Que de la bienvenida a nuestras sugerencias y comentarios, no necesariamente para siempre decirnos que sí; sino para sentarnos juntos a pensar en maneras creativas de resolver los dilemas.
  1. 14424800_1118268744934108_6994566321814120369_o.jpgUna escuela que nos acompañe en el proceso de “ser padres”.Muchas veces nos sentimos agobiados o dudosos de si estamos haciendo “bien” las cosas con nuestros hijos, si nuestra guía y formación es adecuada, suficiente, justa… en fin, queremossaber si estamos logrando ser unos “buenos padres”.  Agradecemos mucho cuando la escuela nos brinda información sobre el desarrollo de nuestros hijos y comparten estrategias para acompañarlos, no solo en su proceso de aprendizaje académico, sino también en su formación emocional y social.  Es de gran ayuda contar con espacios en donde como padres planteamos nuestros dilemas cotidianos y la escuela ofrece su experiencia y conocimiento como una herramienta más para crear estrategias que nos ayuden a comunicarnos de manera asertiva con nuestros hijos, a garantizar que sepan que son queridos pero también que son retados, pues confiamos en ellos y su capacidad; porque no queremos ser padres sobre protectores, pero tampoco permitirles todo.
  1. Una escuela que nos invite a relacionarnos con otros padres y formar una comunidad. 17211840_1285074321586882_3934577380002239920_o.jpgPoder compartir con otros padres nuestras experiencias de vida, siempre es maravilloso, es justo cuando no nos sentimos solos y también descubrimos que lo que nos preocupa o nos pasa, igual le sucede a otras familias.  Como grupos, estamos en un proceso juntos, el proceso de encontrar las mejores maneras de formar a nuestros hijos y también saber que podemos crear amistades honestas y duraderas, en donde no solo nuestros hijos hacen amigos, nosotros también estamos construyendo lazos de pertenencia, encontramos personas afines a nuestros intereses y con los que podemos crear y compartir diferentes experiencias y a través de los cuales también crecemos y aprendemos como personas.
  1. Una escuela que comparta los éxitos de nuestros hijos. Poder ser partícipes en primer plano de la transformación y crecimiento de nuestros hijos, no solo en los 18699679_1368118889949091_4955684010244870413_o.jpgacontecimientos en casa, sino también poder atestiguar sus logros y aprendizajes en la escuela.  Este proceso va más allá de un festival, nos emociona participar en una reunión en donde tanto el maestro como los alumnos nos comparten lo que han trabajado, sus dudas e inquietudes, las conclusiones a las que llegaron, en fin, poder escuchar, mirar y tocar por un instante la complejidad y pasión con la que nuestros hijos trabajan todos los días.  Otro elemento es el gozo que sentimos al ser invitados a una clase, para compartir algo de lo que nosotros sabemos o conocemos; poder experimentar el rol del maestro, como alguien que aporta su experiencia, pero también se maravilla de escuchar las preguntas y reflexiones de los niños.
  1. Una escuela que sea honesta y valiente. La claridad es algo que agradecemos mucho, sobre todo cuando nos toca enfrentar algún dilema que presenta nuestro hijo relacionado a su proceso de aprendizaje o emocional.  Necesitamos que la escuela sea pertinente, pero también moderada en la manera en la que nos invita a reconocer y enfrentar estos retos; pues cuando nuestros hijos pasan por etapas difíciles, es muy difícil no cuestionar inmediatamente nuestro rol como padres, nos preocupa no haber hecho lo suficiente.  Aunque sean conversaciones delicadas, agradecemos la honestidad y valentía de la escuela de poder platicar con nosotros y proponernos alternativas, escuchar que están dispuestos a trabajar junto con nosotros este proceso, siempre enfocados en el bienestar de nuestro hijo; pero sin dejar de ver también el bienestar del grupo del que forma parte.   Nos asusta el reto, pero cuando la escuela se expresa clara y firme, nos sentimos más preparados y listos para enfrentarlo.

Finalmente, seguro habrá muchas otras cosas que necesitemos, pero si logramos estas, estaremos trazando un buen camino, en donde como padres también aprendemos y ayudamos a los otros a aprender.

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MariCarmen Vadillo

Escrito por MariCarmen Vadillo