¿Cómo aprende mi hijo a tener amigos?

30 de noviembre de 2017 / Por MariCarmen Vadillo

Como padres, nos preocupa que nuestros hijos logren tener amigos, que sepan jugar de manera justa, que si algún compañero los molesta, sepan defenderse y por último que puedan expresar lo que quieren, sin tener que hacer un berrinche.  Cuando vamos a un restaurant, siempre nos fijamos si logra relacionarse con otros niños en el área de juegos; en las fiestas de compañeritos, nos fijamos si cuando juega es aceptado por sus compañeros y logra resolver sus conflictos sin venir llorando con nosotros.

IMG_2806.jpgDurante preescolar se viven los primeros años formativos, por ende, también son los primeros contextos sociales en donde los niños tienen que construir sus primeras hipótesis de cómo relacionarse con sus pares, cómo compartir sus emociones, explicar lo que necesitan y poner límites frente a lo que les desagrada.

Estrategias que apoyan el desarrollo de estas habilidades en casa.

Es parte de nuestro trabajo cotidiano, acompañar a nuestros hijos a construir diálogos que les permitan desarrollar maneras de expresar sus emociones y sus necesidades, que logren negociar con los amigos, reconociendo también lo que otros necesitan. 

1.-Rutinas y estructura. Establecer acuerdos de cómo va a funcionar el día a día, por ejemplo en las mañanas al despertar, primero nos lavamos la cara, nos cambiamos de ropa, luego bajamos a desayunar, etc.

Este tipo de rutinas permite establecer acuerdos con nuestros hijos sobre lo que esperamos de ellos y lo que necesitan lograr en función de obtener ciertos beneficios, por ejemplo, si logras terminar de comer en tiempo, podrás ver tu caricatura favorita.  Si decides no comer, pues también estas decidiendo perderte la caricatura. Las rutinas y acuerdos de responsabilidades y consecuencias, permiten que nuestros hijos puedan anticiparse a las situaciones, es decir, que puedan elegir conscientemente qué quieren hacer y qué no quieren hacer, esta claridad es uno de los primeros indicios concretos sobre su capacidad y poder como personas, les permite sentirse seguros.

La clave para que esta estrategia funcione, está relacionada con la continuidad que logremos.

2.-Paciencia vs entendimiento. Poder movernos en la relación con los niños de entender lo que necesitan a sentir que tenemos que tenerles paciencia. Las conductas de nuestros hijos siempre tienen una intención comunicativa, es importante poder platicar con ellos para saber qué es lo que realmente quieren decir.  Esta plática no se pude dar cuando ellos o nosotros estamos enojados o frustrados, hay que esperar a estar calmados para poder platicar y lograr ser claros en lo que sucedió.

Esta estrategia permite ir creando la estrategia de usar el diálogo como una herramienta para expresar emociones y poder resolver nuestros conflictos.

3.-Fomentar la expresión de emociones. Una de las maneras más sencillas de invitar a nuestros hijos a expresar sus emociones, es ayudándolos a nombrarlos, por ejemplo: “me parece que estas muy enojado”; también es importante compartirles cuando nosotros nos sentimos tristes, enojados, etc., incluyendo el tipo de estrategias que tenemos para manejar la emoción, por ejemplo: “cuando yo me siento muy molesto, salgo a caminar un rato al patio, tomo el vaso más grande de agua que yo pueda y después de eso me siento menos molesto y estoy listo para hablar”.

Esta estrategia permite a los niños volverse expertos en el manejo de sus emociones, por lo que podrán ser más asertivos con sus pares en explicar lo que sienten y también tener estrategias para manejar esas emociones que “se salen de control”.

4.-Ofrecer opciones de solución. Cuando nuestros hijos entran en conflicto es importante escucharlos, pero también poder ofrecerles soluciones que permitan evitar volver a pasar por esa situación.  Una manera de trabajar este acompañamiento, es preguntarle ¿Cómo podríamos evitar que esto pase de nuevo?, pues si la solución es propuesta por nuestro hijo es más fuerte el compromiso que siente de cumplir con el mismo.

5.-Apoyar en casa con alguna responsabilidad compartida. Invitar a nuestros hijos a participar en actividades del día a día en donde todos formamos parte, les permite sentirse útiles y capaces, por ejemplo: “¿Me ayudas a poner los vasos en la mesa?”, “vamos a preparar los sándwiches para todos” Este tipo de estrategia también ayuda a formar en nuestros hijos la conciencia de que son capaces de ayudar a los demás, de poder identificar cuando alguien necesita algo en lo que ellos le pueden ayudar.

6.-Dejar en claro su rol dentro de la familia. Cuando los niños saben que son queridos y que tienen claro la manera en la que participan dentro de casa, es decir cuáles son sus derechos, sus responsabilidades, así como los derechos y responsabilidades de los demás miembros de la familia.

Esta es una invitación, a que reflexionemos desde donde nos relacionamos con nuestros hijos, que tipo de habilidades fomentamos en nuestro trato cotidiano y que competencias son las que debemos remarcar, en función de apoyarlos en la formación de sus habilidades sociales.

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MariCarmen Vadillo

Escrito por MariCarmen Vadillo